Lees "2 + 2" y el 4 aparece solo, aunque no quieras pensarlo.
No tuviste que decidir sumar: la respuesta llegó antes. Lo mismo pasa al reconocer la cara enojada de alguien o al frenar ante un carro que aparece de repente. Una parte de tu mente trabaja todo el tiempo, rápido y sin pedir permiso.