King Kong no podría pararse: sus huesos se partirían solos al dar un paso.

Un gorila real pesa unos 200 kilos. El de la película es diez veces más alto, así que pesa mil veces más: 200 toneladas. Pero sus huesos solo se hicieron cien veces más gruesos. Cada centímetro de hueso carga diez veces más que en el gorila real, y ningún hueso conocido aguanta eso.