A veces una decisión es correcta sin importar en absoluto qué haga la otra persona.
La mayoría de decisiones dependen de adivinar qué hará el otro. Pero en algunos juegos existe una opción que conviene siempre, gane o pierda el rival, coopere o no. Encontrar esa opción resuelve el juego sin necesidad de predecir nada del otro lado.