El mismo consejo médico convence distinto si lo da un doctor o un desconocido.

"Toma dos litros de agua al día" pesa distinto según quién lo diga: una bata blanca y un título convencen antes de que se diga una sola razón. Esa persuasión que viene de quién habla, no de lo que dice, tiene nombre desde hace más de dos mil años.